Ahora, como Cortazar, quiero decir que siento mis sentimientos y veo mis pensamientos, pero no pienso en lo que veo. Lo peor de todo es querer estar al lado de quien no está, no importa el motivo, solo la realidad.
En calle la luna es la única testigo de lo que pasa. Con su ojo invisible ve el vicio y el refugio de los refugiados. Ve la cantidad de palabras secas que rebosan de las bocas de miles de almas nocturnas que espían en la oscuridad el secreto de los ojos con quienes se tropiezan. Hay otros más afurtunados que prefieren salir sin pensar y sin entender el mundo que los rodea, por que, ¿para qué pensar?
Es verdad, de nada sirve ser el dueño de un título si no se hace uso de él. De nada sirve el título porque lo que importa es la escencia, mi escencia, tu escencia.
Es viernes. Es octubre. Es de noche. Una hermosa dama se mira en el espejo improvisado que le hace el vidrio de un carro. Un habitante nato de la calle la mira desde lejos y pasa su lengua sucia por sus labios que han sido lavados con algo de marihuana para escapar del frío y la oscuridad. A lo lejos la hermosa dama se siente perseguida y observada y prefiere irse a las montañas de ladrillo de la ciudad en viernes en la noche. Él la persigue siendo invisible. Ella lo siente. Él se acerca por detrás, le clava su cuchillo en la parte trasera, cerca a los riñones mientras se ralame deliciosamente los labios y se unta sus dedos llenos de yerba en la cara. Sonríe y ni se da cuenta de que la maldad es tan banal que ni siquiera le importa el hecho de haberla matado con sevicia y, ahora, verla tirada en el piso derramando un chorro de sangre. Sigue su camino y escupe en la calle que ahora es una morgue.Esta es la vida, este es ese mundo de colores diferentes visto desde diferentes perspectivas en el que cada quien puede tener su cuarto de hora en un minuto y medio, en donde cada quien puede pasar desapercibido sin siquiera entender por qué. ¿Qué más da? Se pasa la hoja y todo sigue igual.
Mientras tanto yo pienso en eso que quiero pensar, en eso que me gusta pensar y que me acerca más a la realidad invisble que se pone una nariz de payaso y sale a la calle sin decir porqué. Como quien pasa la hoja y vuelve a comenzar... Y todo sigue igual.
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