... Él con su ritmo animal.
Tú bailando al ritmo de quien te lleva, de quien te seduce.
Tú con tu sensualidad, entregándote en un solo baile
y tu sonrisa hecha una mueca de seriedad.
Y yo mirándote a la distancia sin saber qué pensar...
Tú bailando al ritmo de quien te lleva, de quien te seduce
con tu vestido escotado y tus piernas al aire: largas, deliciosas, irrespirables.
Y te veo a lo lejos, abandonada y él hablándote de amor, de Borges, de lunas,
con su voz de locutor importante... fumándote encima.
Y tú embriagándote con sus sonidos, con sus palabras,
y él haciéndote tuya con con un solo baile.
Y baja hasta tus pies y te absorbe en una sola respiración, mientras el acordeón y el bandeonón suenan inspiradamente: inspirándote, inspirándolo para llevarte a la cama
y allí sacar todos tus secretos y hacerte tan vulnerable como no te gusta ser.
Y entonces, te mueves a su ritmo, al ritmo de la música que nos embriaga, que nos envuelve y nos lleva lejos de esta ciudad llena de lluvia, de recuerdos, de tí y de mí; tan llena de nosotras.
Entonces canta "Nostalgias..." y te olvidas del mundo y de mi...
y te pierdes en su elegancia, en su rudeza, en su hombría,
en su experiencia, en su corte perfecto de pelo. En sus zapatos embolados,
en su risa que sale de su boca y él, deseándote, absorbe tu respiración... se llena de vos mientras tus sentidos y tu belleza caen muertos ante tal tentación...
Plácida noche, querida Blues.