miércoles, 29 de septiembre de 2021

Para SAM

 Mis heridas me acercaron a ti. Ese día, el coctel explosivo de licor, un poco de drogas y cicatrices del pasado nos atrajeron con la fuerza de mil imanes a una conversación cruda.

- ¿Qué te pasó ahí? 

Silencio. 

Me miraste con la mirada que explica todo. Una voz incómoda a tu lado que se negaba a callarse para evitar ser invisible dijo que te habías caído de un caballo y por eso tenías tantas cicatrices, pero tu mirada me dijo algo más, Sam, me explicó que cosas pasan, que a veces el dolor se lleva por dentro, que la vida no siempre es justa pero que siempre duele, sin falla. Y yo dibujé el contorno de tus heridas con mis dedos y las detallé como quien detalla una imperfección. 

- Eres perfecta, ¿sabes, no?

Eso lo dije mirándote a los ojos. Diciéndote, con mi mirada, que yo sabía de qué se trataban esas heridas y luego agregué en un susurro en tu oído, que todo iba a estar bien, que por más que duela la vida, al final te levantes y respiras. Pero lo que no fui capaz de decir es que no siempre va a ser así. Pero callé y seguí acariciando con mi piel esas líneas muertas que atravesaban tus muñecas, tus brazos; esas líneas que decían más de tu historia, que lo poco que había conocido las últimas semanas. 

Me mirabas impávida, con vacío en los ojos. Yo quería conocerte, saber quién eras. Te pregunté que de qué huías y sonreíste cuando te viste atrapada en una sinsalida. Te dije que qué hacías allí, atrapada en un trabajo barato, y me dijiste que es que te gusta y que estabas haciendo con amor. No lo dudé, pero fue ahí que descubrí la cara de la rebeldía intentando dar bofetadas a todo el que te quisiera joder. 

Yo seguía deslumbrada con esas líneas blancas en tus brazos y de pronto me sorprendiste con un salto hacia mi boca gimiendo de placer mientras nos besábamos. Tú encima mío, Sam, sin límites ni barreras entre nosotras, agarrada en una carrera contra el tiempo mientras yo sonreía y te preguntaba qué hacías. Respondiste con más besos, mordiscos, lamidas, mientras nos quitábamos la ropa. Sonreías. Sonreíamos, Sam y yo con esas ganas de decirte que te daba todo en ese momento, pero callé para no interrumpirnos las babas y las ganas, tu sexo húmedo dándome placer en medio de una casa incendiada que éramos las dos para ese momento. Te besé las heridas. Te besé los gemidos y te mordí la vida. 

A partir de aquí no hubo marcha atrás para mi, pero tú, sin límites, querías más adrenalina. Entonces te vi irte a la cama con aquella otra voz que se creía tu dueña. Bajaste la mirada cuando te miré. Bajé la mirada al verte ir. 

Salí destrozada, aún con el rastro del (des)amor y el licor haciendo estragos en mi; caminé por las calles más lejanas de mi casa en las que había estado, con el corazón más herido que tus heridas, por tus heridas. Pensé en tu dolor y lo abracé. Podía soportar algo de esto luego de esa mañana que quedó en lo que fue: ser lo que fuimos.


martes, 13 de julio de 2021

Instrucciones para volver

No nos dimos instrucciones para volver por si algún día quisiéramos o necesitáramos hacerlo. 

Qué tal si algún día dijéramos de un golpe en el pecho que queremos volver. No para amar, ni para sufrir, tampoco para esperar nada. Solo para volver. Volver a tomar un jugo de dragón y otro de naranja y hablar tú con tus ojos pintados de coral y yo mirándote el gesto de arrugar la frente mientras sonríes, escuchándote las historias que no conozco. 

No tenemos las instrucciones para volver más que una canción —que dudo vuelva a sonar o vuelvas a poner— y un par de emojis, que no estoy muy segura de que podamos entender sin contexto. Es muy pronto para pensar volver cuando apenas nos dijimos adiós. Es imposible, pienso, en que quieras volver cuando pediste tiempo y distancia.

Aquí van, simples, las instrucciones de cómo volver a mi. 

1. Abre Twitter o Gmail. 

2. Escribe un emoji. Entre más random, mucho mejor.

3. Escribe algo que solo las dos sepamos. P.E. (10 limones o llevar un bulto de madera húmeda al monte... o lo que se te ocurra. Hay tanto por contar). 

4. Dime qué quieres volver. 

5. Pulsa enviar.


Eso es todo, Gato. Eso es todo.