Me quiero robar esta, tu frase, porque así es como me siento:
"Como Allice, me estoy haciendo grande, pero a veces las lágrimas inundan la habitación, y salgo nadando"
Mary Matesanz
"... Escribo porque me parece justo enterarla; y porque me gusta escribir cartas y tal vez porque llueve..." J. Cortazar
sábado, 28 de agosto de 2010
Teurastamo o nada definido
Viajar, sentir, amar, colorear, comer galletas de arroz con mermelada de tronco de árbol , hablar con los amigos, esperar una llamada telefónica certera, tener buenas noticias, comer helado, pisar hojas secas, soñar despierto, a veces dormido, pensar en alguien, el sol, pasto verde iluminado a las cuatro de la tarde, la música, ver lo que pasa, imaginarse lo que viene, recordar el amor vivido, bailar pegado, tocar un set, leer, pensar, jugar, hacer una carrera con un perro, tomarse un coctail, estudiar, conocer, caminar por Corrientes hacia el Obelisco, tocar, sentir, cantar en la ducha, descansar leyendo a Cortázar, vomitar conejitos blancos con orejitas que enrollan tréboles, contar historias, escuchar historias, reír a carcajadas, encontrarse con amigos que no ves hace años, comer gelatina, encontrarse con amigos que viste ayer, encontrarse con amigos que acabas de conocer, mirar al cielo, buscarle formas a las nubes, encontrale forma a las nubes, hacer feliz a alguien, llorar emocionado, querer, sentir mariposas azules y amarillas en el estómago, seguir la luna, acampar en un lugar insólito de la tierra, dormir en la calle debajo de los árboles, llamarse Amarilla, Almendra, Miel, tener un cielo azul: Cielo azul es estar al lado de una mujer llamada Miel.
Llorar, recordar el pasado doloroso, extrañar a alguien, sentirse solo, amanecer en un día gris, donde no hay esperanza; soñar con el miedo, sentir miedo, llorar por quien no está, llorar por quien no se merece tus lágrimas, estar cansado de estar aquí, allá, o donde sea; respirar con dificultad, pensar en que se fue, en que te dejó, tocar melodías tristes, dejar el corazón en alguien, tener el corazón roto, que se muera tu perro, no dormir toda una noche, mirar la luna en una mala noche, decapitar los sueños, dejar de soñar, dudar, desconfiar, tener miedo, robar, que te pese el corazón, no poder vivir sin alguien, esperar una llamada incierta, llorar, llorar, llorar… suspirar.
Llorar, recordar el pasado doloroso, extrañar a alguien, sentirse solo, amanecer en un día gris, donde no hay esperanza; soñar con el miedo, sentir miedo, llorar por quien no está, llorar por quien no se merece tus lágrimas, estar cansado de estar aquí, allá, o donde sea; respirar con dificultad, pensar en que se fue, en que te dejó, tocar melodías tristes, dejar el corazón en alguien, tener el corazón roto, que se muera tu perro, no dormir toda una noche, mirar la luna en una mala noche, decapitar los sueños, dejar de soñar, dudar, desconfiar, tener miedo, robar, que te pese el corazón, no poder vivir sin alguien, esperar una llamada incierta, llorar, llorar, llorar… suspirar.
jueves, 26 de agosto de 2010
Martina Fonseca es una Puta
Martina Fonseca es una puta. Sí: ni siquiera se merece ser descrita como prostituta. Sencillamente es una puta. Y no lo es precisamente porque su oficio sea acostarse con otros hombres o mujeres, sencillamente lo es porque así lo ha decidido. Quiere calmar sus ganas, sus ansias y no solamente en el aspecto sexual, ella ha decidido ejercer su libertad desde su dolor. Para ello requiere sufrir no un poco, sino mucho para saber que el dolor sgue allí, que no se ha ido y que nada de lo que haga la hará sentir mejor hasta que esa herida no sane. Martina Fonseca ha decidido ser libre, experimentando lo que le de la gana, así sea un polvo con el lustra botas de la esquina que la llene de asco y nauseabundas ganas de sentirse mal, así sea una noche de copas sin restricción con la vecina de su vecina, puede tirar toda una noche, acostarse debajo de un puente, leer toda la tarde en su cómodo apartamento del barrio de clase media alta al que pertenece.
Martina Fonseca es una puta por decisión propia, es una mujer oscura, sin alegría. Fuma al desayuno, piensa en el día de su muerte, piensa en el día en que un perro le morderá la cara, recuerda los días que vivió con la misma desesperanza con que siente los venideros. Martina Fonseca es una mujer que experimenta el dolor, que vaga por las calles buscando respuestas, mirando al piso, probando el mundo con sus pasos, comiéndoselo a mordisquitos, a besitos sin dientes, a pasos descalzos como los de los indigentes, pintando con su mirada gris el cielo que la cubre. Es puta para encontrar respuestas y para sentir lo que ya no siente, es puta porque quiso serlo, porque se cansó de darle explicaciones inventadas a quienes se las pedían, es una mujer rota, al fin de cuenta es una mujer que nadie extraña, que no le hace falta al mundo, pero que se hace falta a ella misma.
Finalmente se volvió así por que le dio pena seguir siendo quien no era, se convirtió en lo que se convirtió porque cierto día se levantó en su perfecta cama y pensó que eso estaba muy jodido, que aparentar estaba muy jodido y que no amar estaba muy jodido, entonces se reventó, vomitó en la cara perfecta de la perfección y expiró en la tierra de las vírgenes perfectas y se volvió una puta imperfecta para buscar respuestas, para no aparentar, para seguir hacia una puerta con luz, que la sacara de la oscuridad en la que estaba. Finalmente Martina Fonseca era una mujer rota, una mujer desalmada, una mujer dejada: una mujer sin amor.
Martina Fonseca es puta por amor.
Martina Fonseca es una puta por decisión propia, es una mujer oscura, sin alegría. Fuma al desayuno, piensa en el día de su muerte, piensa en el día en que un perro le morderá la cara, recuerda los días que vivió con la misma desesperanza con que siente los venideros. Martina Fonseca es una mujer que experimenta el dolor, que vaga por las calles buscando respuestas, mirando al piso, probando el mundo con sus pasos, comiéndoselo a mordisquitos, a besitos sin dientes, a pasos descalzos como los de los indigentes, pintando con su mirada gris el cielo que la cubre. Es puta para encontrar respuestas y para sentir lo que ya no siente, es puta porque quiso serlo, porque se cansó de darle explicaciones inventadas a quienes se las pedían, es una mujer rota, al fin de cuenta es una mujer que nadie extraña, que no le hace falta al mundo, pero que se hace falta a ella misma.
Finalmente se volvió así por que le dio pena seguir siendo quien no era, se convirtió en lo que se convirtió porque cierto día se levantó en su perfecta cama y pensó que eso estaba muy jodido, que aparentar estaba muy jodido y que no amar estaba muy jodido, entonces se reventó, vomitó en la cara perfecta de la perfección y expiró en la tierra de las vírgenes perfectas y se volvió una puta imperfecta para buscar respuestas, para no aparentar, para seguir hacia una puerta con luz, que la sacara de la oscuridad en la que estaba. Finalmente Martina Fonseca era una mujer rota, una mujer desalmada, una mujer dejada: una mujer sin amor.
Martina Fonseca es puta por amor.
lunes, 23 de agosto de 2010
NO DESEARÁS A LA MUJER DEL PRÓJIMO
En algún punto del decálogo entregado por Dios a Moisés en el monte Sinaí, el Primero le enfatiza al segundo que es pecado que le guste la mujer de su compadre. Pero ¿qué pasa si la vieja está buena?
El prójimo, entendido como cualquier persona que esté al lado de uno, se supone que debe ser respetado. Pero lo confieso: me importa un pito mi prójimo cuando veo a su mujer.
Y es que me ha venido pasando desde hace varios meses cuando miro la parte de atrás de la mujer de mi prójimo. No me asusta pensar en que puede ser mía en algún momento. Es más, me divierte, porque estoy segura de que no disfruta lo que debería disfrutar cuando está con su esposo (mi prójimo) y me imagino haciéndola gozar de los pecados más mortales pero fascinantes a los que se ha venido negando.
Y es que creo que Dios se equivocó (con todo respeto por los creyentes) con ese mandamiento. Porque ¿qué tal si la mujer de mi prójimo me hiciera caso? ¿Qué pasaría si me diera el placer de, en su cama (que vendría siendo la misma de mi prójimo), morderla, chuparla, lamerla y hasta comérmela toda?
Yo creo que en ese momento me olvidaría toda mi educación religiosa (porque fui educada en colegio de monjas y en la Universidad ni se diga). Creo que el disfrute del roce de nuestros cuerpos, de nuestra piel, de nuestras lenguas, que sin vergüenza lucharían entre sí, sería algo inigualable que no cambiaría por nada. Creo que el sonido de la puerta del cuarto de mi prójimo - que él mismo estaría golpeando- me excitaría muchísimo más, e inclusive me ayudaría a llegar…
Entonces ¿Por qué no puedo desear a la mujer de mi prójimo si es lo que me hace feliz? ¿Es que acaso las personas no tenemos derecho a buscar nuestra felicidad? Y si mi felicidad está en comerme a la mujer de mi prójimo, qué me ha de detener. Algunos podrían decir que es que es pecado, o que por motivos éticos. Pero una vez ella esté acostada debajo de mí con las piernas abiertas, ¿será que pensaré en que estoy pecando?
De pronto el remordimiento llegará después. Después de haber chupado y besado hasta quedar saciada de sexo, sudor, placer… hasta quedar toda llena de saliva por cualquier lado. Después de haberle abierto la puerta a mi prójimo con cara de satisfacción. Después, cuando las cosas hayan terminado y nos miremos cómplices de lo que hubo sucedido… De pronto.
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