viernes, 17 de febrero de 2012

You Shot Me Down

Oye, María, te estoy pensando en este momento.
Me gustaría estar hablando ahora mismo contigo.
Tomando una cerveza con la etiqueta rota
Y chupar la espuma de la botella disimuladamente
Esperándote mientras vas al baño
Y luego susurrar una canción al viento para que se la lleve y no vuelva más.
(You shot me Down)

Me gustaría ser criminal.
Animal.
Sexual.
Y preguntarte sobre tu dolor.

Luego hablar de literatura y tratar de salvar el mundo desde nuestra mesa.
Y olvidar todo cuando dejemos de hablar.
Y leer a este loco que escribió sobre Amarilla y sobre Max.
Y explicarte lo que se sentí al conocerlo.
¡No sabes lo que sentí al leerlo!

Yo lo amo porque me enseñó sobre mi pasado.
Pero por supuesto tú no sabes eso.
Y yo que te quiero contar mi vida
Y decirte que amé a cierta chica sexy la otra vez
Y la volví a encontrar leyendo este libro.
Y que quise ser animal voraz para reternerla y no olvidar su aroma.
Pero no pude, porque a veces hay cosas que no se pueden, como pretender retener el amor perdido y creer que volverá.

Me gustaría mirarte tus ojitos y tus labios.
Y perderme allí por un momento.
E imaginar cómo sería verte bailar un tango en frente de mi
Y luego recibirte en mis brazos
Y besarte.
Siempre he querido besarte, ya te lo he dicho.
Y compartir contigo una cama
Y mirarte. Solo mirarte.

Me gusta tu voz
Y como pronuncias las letras finales de cada palabra.
Y la forma que tus labios se ponen para pronunciarlas.

Y luego tu sonrisa, María.

¿Sabes lo que sentí el primer día que la vi?
Me sentí feliz de tenerte cerca. Fue una felicidad diferente.
Tuve un acceso caótico de euforia por ella.
Quise narcotizar mi sangre y mi cerebro para retenerla.
Quise lanzarme sobre ti y morderte la sonrisa,
Morderte el pensamiento, la voz y el sabor de tus entrañas.

Luego te callaste y miré ese huesito que te queda tan bien al lado de tu cuello.
Y quise quedarme a vivir allí por un tiempo
Cantándote suavecito“You Shoot Me Down, Baby”.
Y disfrutando de tu aroma.
Y tus momentos difíciles.
Y tus lágrimas cuando las tienes.

Oye María, me parece que la manera como te quiero es deseándote
Queriéndote con palabras.
Con mis letras.
Esperando ese momento difícil para volverte a hablar.

Me gustaría tocarte toda la vida
Y ser tu… lo que sea.
Me gustaría escribirte poemas de amor lo suficientemente hermosos como para enamorarte
Para que decidieras quedarte conmigo.
Para que me pienses 24 – siete todo el mes.
Para que me extrañes mientras estoy en Rusia, en Moscú, en San Petersburgo, o cuando me vaya de aquí y esté donde sea
A unos 12 mil kilómetros de distancia
Pensándote a la 1.30 de la mañana
Siendo feliz por algunos asuntos
Y aburrida porque te quiero en mi cama en este momento.

Oye, María, You shot me down.