viernes, 2 de septiembre de 2011

Recuerdo Armado de Historias

Es la noche, o tal vez la oportunidad, la que me pide que escriba sobre ese recuerdo armado de historias.

A las 10:09 pm, en soledad, me armo de valor y te pienso.

Y huelo la tinta que hoy como nunca se filtra en mis pulmones para respirar un poco de vos que te has ido.
Y es que han sido tantas las idas, que ya he perdido la cuenta.
Y de vos, la última, ni hablar.

En las noches frías y solas, te pienso.
Y te deseo.
Y te beso los labios como te quiero besar.
Y te siento con mis manos convertidas en esas manos que tienen permiso de tocar tu piel.
Y te siento suave, aterciopelada
Morena y oro a la vez.

Y cierro mis ojos.
Y mi lengua saborea tu piel.
Y la siento, la huelo y la impregno en mi
para no desfallecer luego del olvido.

Y entonces recorro tu silueta con mi dedo índice.
Y te miro a los ojos con mis ojos deseosos.
Y tus ojos subversivos me miran en la oscuridad,
me escarban el corazón y me guían por donde quiero que me guíen.

Entonces te lamo.
Te chupo.
Te muerdo.
Te siento.

Y me decís 'suavecito', con un gemido que me quema.
Y me repetís 'no te quedés', con una voz que me condena.
Y sonreís.
Y me muero.
Y sigo... y te dejás.

Mis ojos siguen cerrados y entonces te veo con más claridad.

Escucho tu voz
y siento el vacío de tus sonidos bien adentro.

Y te susprio.
Y no quiero que te vayás.
Y te lo digo al oído y me mirás.
Y te reís: siempre te reís y callás.


...Y el vacío.
... Y la soledad.
... Y extrañarte.
... Y pensarte...

Y la luna que mengua.
Y el tiempo que pasa.
Y yo que no dejo de pensarte y de amarte
y desearte
y sentirme lujuriosa con solo pensar en vos,
en vos...

Y entonces sobrevivo en ese instante en que dejás abierta alguna posibilidad de un futuro no cercano.
De un presente alimentado por una falsa promesa ("tenemos que vernos")

Y las mentiras...
Y las heridas...
Y las canciones...
Y los sonidos.

Tu presencia palpita por todo mi cuerpo.
Mis sentidos ya no te aguantan.
Y te extraño más de lo que puedo soportar.

Y cada noche de luna menguante te pongo a un lado del faro nocturno para cuidarte,
para perseguirte con mi amor enfermo,
amor esquizofrénico,
amor mentiroso,
(amor al fin y al cabo)
y pretendo entenderte para llegar a tu lado y quedarme con vos.

Entonces, al dormir, somos testigos de eso que vos querés,
que sé que no soy yo.
Y te digo mirá cómo me miran esos ojos que me quieren comer y sacarme el alma al amanecer.
Y me decís dejá la bobada que yo lo que necesito es largarme de vos para vivir feliz.
Y te replico que vos no sabés qué es lo que es el amor.
Y me decís que el amor es para tí lo que eso signifique,
y que dentro de ese significado no me encuentro yo.

Y te entiendo porque ni yo misma me he encontrado.
Y me siento perdida.
Y te miro con mis ojos de lince que compré para ver este mundo con otros ojos.
Y te veo ahí sentada aplicándote tus polvos Nailen No. 3 en tu cara perfecta de piel perfecta y labios besables.

Y te deseo,
y me acerco a saborearte las mejillas y la frente
y me decís que es que yo soy muy frita para vos.
Y te beso y me largo.
Y me voy repitiendo tu nombre y luego la palabra 'Maíz', que tanto me gusta.

Y mientras más me alejo, más te recuerdo.
Y más te deseo.
Y toco mi piel donde quiero que me toqués,
pero cuando recuerdo tu recuerdo,
la vida se me vuelve mierda.

Y entonces me cuento los momentos felices
Y me dan ganas de volver a vivirlos
con mucha más cerveza,
más tabaco,
más marihuana.

Pero el tiempo ha pasado
Y vos me no llamás.
Y yo sé que es lo que querés, que es olvidarme.
Y yo sé qué es lo que no quiero, que es olvidarte.
Y sin embargo lo hago todas las noches
Y cada noche tengo que intentarlo de nuevo.

Pero la vida es así.
Y todos los días te fumo y te suspiro,
y te canto "With or Without you. I Can live with or without you".

Y escucho tus sonidos
Y veo tus ojos fijos en los míos,
con esa miradita picarona que siempre tuviste después de hacer el amor,
en el silencio fatal después del sexo,
mientras un cigarrillo se fundía en tus dedos.

Y veo que me mirás
Y entonces no puedo más:
Tu rostro carcomido por esa enfermedad llamada belleza
se va desvaneciendo en mis ojos cerrados.

Y tímidamente levantás tu mano y meneás tus dedos despidiéndote de la noche,
de mis ojos,
de mi mente
y dejás mi vida sin vos...

5 comentarios:

  1. Palabras estremecedoras de principio a fin. Me ancantó leerte, un saludo desde Pergamino- Argentina

    Chely

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tus palabras. Me gusta que te guste. Un abrazo desde la Tierra.

    ResponderEliminar
  3. Palabras que estremecen el alma y revuelcan sentimientos... Hermoso de verdad :) gracias por compartirlo

    ResponderEliminar
  4. Si pudiera conversar contigo sobre este poema toda una tarde, te juro que trataría de solo mirar tus ojos e intentar comprender, en la miel de tu mirada, cómo el amor se transformó en las palabras que has edificado en este recuerdo que, inasible, se ha quedado prendido de la insensibilidad de mi piel. Si pudiera leerte los ojos, sabría lo que sientes, y tú -quizás- sentirías lo que leo.

    "Y veo que me mirás
    Y entonces no puedo más:
    Tu rostro carcomido por esa enfermedad llamada belleza
    se va desvaneciendo en mis ojos cerrados.

    Y tímidamente levantás tu mano y meneás tus dedos despidiéndote de la noche,
    de mis ojos,
    de mi mente
    y dejás mi vida sin vos..."

    Si yo pudiera, no te dejaría ir, ni siquiera me iría. Pero ese, de seguro, no soy yo.

    Tus letras me han cautivado. Y le han devuelto a la tristeza de mis días, la posibilidad de redimirse en un mañana que tú has escrito para el mundo.

    ResponderEliminar